Ingredientes para tener un buen día de trabajo

mesa de oficina con accesorios: teclado, ratón, alfombrilla Subblim

A veces entramos en una dinámica de trabajo que nos deja la sensación de ir con la lengua fuera, sentimos que no llegamos a todo o que no avanzamos. Salimos de trabajar y decimos: ¡Vaya día!

Trabajar así es una tortura y no es para nada recomendable que la situación se alargue si queremos mantenernos motivados y que el trabajo no acabe afectando a nuestra salud. Hay cosas que no podremos cambiar, como los fuegos de última hora, los malentendidos o la actitud de terceros. Pero siempre, siempre, siempre, podemos poner de nuestra parte para mejorar la situación.

Hay una receta, casi mágica diría, que hace cambiar el ¡Vaya día!, por ¡Vaya día! Por escrito no se nota la diferencia de la entonación, pero si le añado unos emoticonos, seguro que percibes la diferencia. ¡Vaya día 😖! ¡Vaya día ☺! ¿Cuál prefieres?

La cuestión es que, aun no teniendo el control sobre todo lo que interfiere en nuestro trabajo, hay cosas que podemos hacer para tener un mejor día. El ingrediente principal es nuestra actitud, por descontado. Ya lo decía John Maxwell, “la vida es un 10% lo que me ocurre y un 90% cómo reacciono a ello”.

Los otros tres ingredientes que ayudan a que salgamos del trabajo con la sensación de haber tenido un buen día son:

Planificación como pilar de organización 

Partimos de la base de que no todos los trabajos nos permiten planificar al 100% nuestra jornada. De hecho, algunos trabajos, tienen más imprevistos que otros. Pero en todos los trabajos podemos establecernos objetivos para el día, aunque no estén directamente relacionados con la labor a desempeñar.

Es decir, en algunos trabajos, podemos poner en la agenda una serie de tareas para cumplir a diario con unos objetivos semanales o mensuales directamente relacionados con el desempeño: redactar el informe de ventas, editar las fotos para el catálogo, crear contenido para redes sociales, revisar las cuentas del cliente A, etc.

En otros casos, sobre todo donde nuestro trabajo es la atención directa al público, no sabemos qué nos deparará el día. Ahí, nuestros objetivos pueden ser: sonreír más, beber más agua, no contagiarme de las emociones negativas de los demás…

Pequeños gestos que, si pasan a nuestra agenda, cobrarán mayor importancia.

Actitud resolutiva

Planificar, pero luego no actuar, no sirve de nada. Vamos, que el papel lo aguanta todo, pero luego hay que ponerse manos a la obra. Por eso, algo que nos resultará muy satisfactorio es ser resolutivos en nuestro trabajo, y esto es factible en todo tipo de trabajos en los que tenemos posibilidad de planificar tareas y en los que vamos sobre la marcha.

La actitud resolutiva te da una sensación de control y de poder que beneficia la autoestima. Es como la sensación de superación que tenemos al cumplir un reto o la sensación de bienestar al ayudar a otra persona.

Confort en el puesto de trabajo

No hay duda de que buena parte de sentirse bien es estar a gusto y eso tiene mucho que ver con el confort.

Para personas que trabajan en una oficina o despacho, delante de un ordenador es fundamental tener una silla que permita tener la espalda apoyada, un reposapiés para tener las piernas en buena posición. Sobre la mesa, la pantalla debe estar colocada a la altura de la vista y los accesorios, como teclado y ratón, deben ser en sí mismos confortables y tener espacio para que los brazos queden apoyados.

Además de estos consejos, te dejo enlace directo a nuestros combos de teclado y ratón, en formato extendido o compacto, para que encuentres el que mejor ser adapta a tu espacio.

Si nuestro puesto de trabajo es cómodo y no tenemos que trabajar con posturas forzadas, estaremos más predispuestos a estar de buen humor.

¿Cuál es tu receta para tener un buen día de trabajo? Te leo en los comentarios.

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