El truco definitivo para organizar los cables en tu escritorio

El truco definitivo para organizar los cables de tu escritorio - Subblim

Cables… ¿Quién no se ha puesto de los nervios con los cables alguna vez?

Vas a limpiar la mesa de estudio y te encuentras una maraña de cables, llenos de polvo y pelusas que no dejan pasar el aspirador. En la mesa, otro lío similar, no saber cuál es cuál y al final, se queda a medio limpiar.

O querías mover el ratón o el teclado y los cables se ha cruzado y para desenredarlos tienes que empezar a desconectar cosas.

En esos momentos, los cables son lo más odioso del planeta y te entra una rabia que lo mandarías todo a freír espárragos. Pero alto ahí, te voy a mostrar el truco definitivo.  El truco para tener los cables siempre en orden, para limpiar fácilmente o cambiarlo todo de sitio y no estresarte. No falla y, además, solo necesitas tres cosas: alambres plastificados, tipo los del pan de molde (plastinudos se llaman) o bridas, cinta de carrocero o cinta adhesiva y una tarde.

Vamos a ir paso a paso para que te sea súper sencillo:

  1. Lo primero es identificar los cables que tenemos enchufados a la vez y los que podemos tener en otros momentos. Esto nos dará una idea de qué tipo de regletas necesitaremos.
  2. Clasificamos los cables en función del tiempo que estarán conectados: ¿son cables que desenchufaré y enchufaré a diario o de vez en cuando?, estos serán los últimos que gestionaremos. Si son cables que estarán permanentemente enchufados, véase el del monitor, el del ordenador, el flexo; estos serán los primeros que organizaremos, junto con los del teclado y el ratón, que van a parte.
  3. Ahora contamos cuántos cables tenemos de cada tipo y vemos qué tipo de regleta necesitamos (siempre con interruptor). Lo ideal es tener una para los cables fijos y otra para los de uso más esporádico y no sobrecargarlas. Otro detalle a tener en cuenta para seleccionar las regletas, es ver la distancia que hay entre el enchufe y la mesa para escoger la largura de cable idónea, ni corta ni muy larga.
  1. Enchufamos la regleta y la llevamos hasta la mesa pegada a la pared, de manera que no queden cables colgando o por medio de la sala. Si hace falta colocamos un poco de cinta en algún lugar para que el cable no caiga. Posteriormente, podemos anclar el cable al borde del rodapié con puntas especiales para ello.
  2. Colocar la regleta debajo de la mesa. La podemos pegar debajo del tablero y así evitar cables por el suelo.
  3. Ir enchufando los dispositivos fijos de uno en uno y por orden de posición. Al ir enchufando de uno en uno, vamos ajustando la medida del largo del cable, enrollando y atando con las bridas o los plastinudos y colocando etiquetas identificativas en cada cable.
  4. Identificar cada cable en la regleta.
  5. Enchufar teclado y ratón al ordenador y acortar los cables si fuera necesario. Aquí hay que tener en cuenta que dejemos holgura para poder mover el teclado y el ratón con comodidad.
  6. Poner una segunda regleta de sobre mesa para los cables que vamos enchufando esporádicamente según vamos necesitando, como por ejemplo los cargadores. En este caso, no es necesario identificar los cables, aunque sí podemos tener ajustadas las medidas de la largura de cable que necesitamos. Hay regletas con forma de cubo, que no ocupan mucho espacio y visualmente no rompen la estética. También hay regletas con conectores usb para cargar dispositivos sin necesidad de enchufe o para conectar la alfombrilla XXL Led 😉.

El cable de esta regleta, si no tuviéramos otro enchufe cerca, habría que contarlo como cable fijo, identificarlo y enchufarlo en la regleta principal.

De este modo tan sencillo y sin recurrir a elementos extra, solucionamos en gran medida el problema de los enredos de cables y el de cuál es cuál. Existen otras opciones, como cajas de organización de cables o guías para canalizarlos, pero la idea de base es la misma: separar por tipo, controlar la largura del cable e identificar.

El proceso te llevará una mañana o una tarde, pero lo agradecerás cada vez que tengas que limpiar o cambiar algún elemento y, además, ganas paz mental.

Pruébalo y cuéntame si te ha resultado útil.

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